Del 1G al 5G, la revolución de la conectividad móvil

1G al 5G

5G son las siglas utilizadas para definir la nueva generación de las redes de comunicaciones de banda ancha móvil. Sucesora del actual 4G, su principal característica vendrá de la mano de un espectacular aumento de rendimiento en transferencia de datos y de la mejora de la latencia.

La norma reguladora y protocolos finales de 5G aún no están estandarizados aunque las compañías del sector llevan tiempo creando redes de prueba y prototipos capaces de soportarlas, con disponibilidad comercial global prevista para 2020Huawei y el operador ruso MegaFon desplegarán esta tecnología a modo de prueba en el Campeonato mundial de fútbol de 2018.

La compañía sueca Ericsson ha conseguido alcanzar velocidades de 5 Gbps reales utilizando el estándar previo a la definición del protocolo 5G. Huawei y NTT Docomo han alcanzado velocidades pico de 3.6 Gbps, muy por encima de lo que se alcanza con 4G y 36 veces mayor que las conexiones de 100 MBps que se ofrecen por fibra óptica. Otra de las grandes, Samsung, ha probado con éxito tecnologías 5G con velocidades de 1 Gbps.

En cuanto a EspañaTelefónica está contribuyendo de forma activa en todos los trabajos que están siendo desarrollado por organismos de investigación y de estandarización para definir el futuro de esta tecnología. La multinacional espera anticipar funciones 5G sin esperar al estándar y prevé ofertar 5G en 2020.

Días pasados conocíamos el Project Skybender, el nombre de una de las nuevas aventuras tecnológicas de Google, con la que el gigante de Mountain View pretende ofrecer conexiones a Internet 5G utilizando drones que se alimentan de energía solar, fabricados por la firma Titan Aerospace.

Para 2020, se espera que existan 10.000 millones de terminales móviles y 100.000 millones de conexiones inalámbricas globales. 5G espera ser la solución a la explosión de la demanda de comunicaciones, servicios y aplicaciones móviles pero hasta llegar hasta ahí la industria ha recorrido un camino que hoy repasamos.

Del 1G al 5G

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Hubiera sido imposible la popularización de los teléfonos móviles sin la estandarización, mejora y evolución de los protocolos para redes de comunicaciones y su soporte por las operadoras. Así, tras las primeras comunicaciones vía ondas de radio con banda de frecuencias por debajo de los 600 kHz, las posteriores en AM y FM, los servicios de Bell y Ericsson en los años 50 y 60, llegó esa primera llamada de 1973 que popularizó todo el sector.

Aunque la primera llamada se realizó ese 3 de abril de 1973, no fue hasta 1979 cuando Japón se convirtió en el primer país en contar con servicio de telefonía celular, mientras que a Europa llegó en los países escandinavos en 1981 y Estados Unidos habilitó el servicio comercial en 1983 con una red de AT&T que precisamente diseñó el receptor de la primera llamada y rival de Cooper, Joel Engel.

La primera generación 1G fue responsabilidad de Ericcson con el sistema NMT y seguía utilizando canales analógicos. En 1986, la compañía modernizó el sistema funcionando a frecuencias superiores de 900 MHz posibilitando servicio para un mayor número de usuarios. Además del NMT, en los 80 se desarrollaron otros sistemas de telefonía móvil AMPS y TACS, utilizado en España con el nombre comercial de MoviLine.

La segunda generación 2G llegó en la década de los 90 con sistemas como GSM, IS-136, iDEN e IS-95. GSm fue el desarrollo más relevante ya que fue el estándar europeo de telefonía móvil digital. En el proyecto participaron 26 compañías europeas de telecomunicaciones y en 1992 se pusieron en marcha las primeras redes europeas de GSM-900 y los primeros teléfonos móviles GSM. Además de en Europa, GSM ha terminado imponiéndose también en Asia, América Latina, Oceanía y una parte de América del Norte. Se calcula en 3.000 millones de usuarios.

La necesidad de mayores velocidades de transmisión de datos y mayores capacidades que permitieran nuevos servicios dio paso a la tercera generación 3G, no sin antes pasar por el 2.5G que proporcionó el GPRS. El estándar europeo es el UMTS basado en la tecnología W-CDMA y está gestionado por la organización 3GPP, también responsable de GSM, GPRS y EDGE.

La cuarta generación o 4G sucede a las tecnologías 2G y 3G y ofrece, entre otras mejoras, mayor seguridad y calidad de servicio (QoS), junto a velocidades de acceso muy superiores a las anteriores mayores 100 Mbit/s en movimiento y 1 Gbit/s en reposo. Está basada completamente en el protocolo IP, siendo un sistema de sistemas y una red de redes, que se alcanza gracias a la convergencia entre las redes de cables e inalámbricas. Según Vodafone “el 4G tiene finalmente una razón y es el entretenimiento”. La norma LTE es la más extendida aunque no la única existente.

5G

5G será la siguiente. Nueva revisión del sistema de conexión de red sin cables. Sucesora del actual 4G, su principal avance será un espectacular aumento de rendimiento con velocidades teóricas de transferencia de datos en bajada de 10 Gbps frente a los 75 Mbps del actual 4G-LTE. Un rendimiento que pulverizaría el de las redes Wi-Fi y que incluso superaría a muchas redes cableadas actuales.

También notable la mejora de la latencia. 5G estará construido para manejar todos los tipos de tráfico con latencia extremadamente baja, ideal para alimentar tecnologías portátiles, coches inteligentes o dispositivos domésticos que llegarán bajo la Internet de las Cosas. Se espera que la latencia de extremo a extremo caiga por debajo de 1 milisegundo permitiendo nuevas tecnologías y aplicaciones que simplemente no son posibles con el 4G actual.

La consultora Juniper espera que el negocio del 5G alcance los 65.000 millones de dólares en 2025. Una muestra del potencial de negocio de esta tecnología destinada a ser el futuro de la conectividad móvil.